
El mercado residencial en España podría estar acercándose a un punto de inflexión en 2026, tras las fuertes subidas de precios registradas durante 2025.
La compraventa de viviendas ha arrancado el año con 56.776 operaciones, un 7% menos que en enero de 2025, según el Colegio de Registradores. Se trata del mayor descenso desde mediados de 2024, un dato que algunos expertos interpretan como una señal de cambio en el mercado.
Mientras tanto, los precios continúan en niveles muy elevados. La vivienda usada se encareció más de un 15% interanual en el segundo semestre de 2025. El principal reto sigue siendo el desequilibrio entre oferta y demanda: la demanda ha crecido con fuerza en los últimos años, mientras que la oferta se ha reducido, generando una gran presión sobre los precios.
Además, comienzan a percibirse cambios en el comportamiento del mercado: aumentan los días de negociación y se amplía la distancia entre las expectativas de los vendedores y la capacidad real de compra. A diferencia de otros ciclos, el acceso a la financiación sigue siendo más restrictivo, lo que limita las operaciones y reduce el riesgo de sobreendeudamiento de las familias.